Visitar la isla de Ons siempre había estado en mi lista de pendientes, pero no fue hasta este verano que me animé a descubrirla. Nada más bajar del barco, sentí que entraba en un lugar donde el tiempo corre a otro ritmo. El aire salino, el color turquesa del mar y el canto constante de las gaviotas me dieron la bienvenida… y yo ya estaba lista para ponerme las botas de senderismo.
La primera ruta que hice fue la Ruta Sur. Es un recorrido circular que pasa por la playa de Area dos Cans y continúa hacia el faro. Desde allí, las vistas del Atlántico son impresionantes: el horizonte parece no tener fin, y el sonido del viento acompaña cada paso. El terreno es sencillo, perfecto para empezar a explorar la isla sin prisa.
Al día siguiente me lancé a la Ruta Norte, que me llevó por acantilados espectaculares y rincones más salvajes. Aquí encontré la playa de Melide, un paraíso de arena fina y aguas cristalinas. El sendero alterna tramos de sombra entre pinos y zonas abiertas donde el sol brilla con fuerza. Es un recorrido que combina naturaleza y mar en su estado más puro.
Otra que me encantó fue la Ruta do Castelo, más corta pero llena de historia. El sendero sube suavemente hasta los restos de una antigua fortificación desde la que se vigilaba la ría. Las panorámicas desde aquí son de postal, y no pude resistirme a quedarme un buen rato simplemente observando el ir y venir de los barcos.
Para cerrar mi estancia, decidí hacer la Ruta do Faro de Ons al atardecer. La luz dorada bañaba los campos y el mar, y el faro se erguía como un guardián eterno de la isla. Fue un momento mágico, de esos que se quedan grabados en la memoria.
Lo que más me gustó de las rutas de la isla de Ons es que todas están bien señalizadas, son aptas para diferentes niveles y, sobre todo, ofrecen paisajes que cambian a cada paso. Las rutas de senderismo en la Isla de Ons no es sólo ejercicio físico, sino una experiencia sensorial: el olor a mar, el tacto de la brisa y la música natural de las olas.
Al volver en el barco, mirando cómo la isla se alejaba, supe que algún día regresaría. Ons no solo me regaló senderos, me regaló momentos.