Los vehículos eléctricos son cada vez más utilizados en España. Son muchas las razones que tienen que ver con que los veamos en las carreteras con frecuencia. Una de ellas es que han llegado a nuestro mercado los vehículos chinos de precio mucho más económico. Estos coches a precios más asequibles, que nunca baratos, han convencido a aquellos que querían un eléctrico porque piensan que es la opción más ecológica o porque creen que van a ahorrar a medio plazo al realizar muchos kilómetros con su vehículo.
Pero quizás, la más importante de las razones tiene que ver con que sus baterías cada vez duran más y esto hace que sean más adecuados para viajar. Hoy hay baterías con las que se pueden recorrer tantos kilómetros como con algunos coches de gasolina y eso es importante. También lo es que se han creado dispositivos de carga rápida y eso hace que los viajeros no tengan que estar horas esperando a que el vehículo esté disponible una vez que se le acaba la carga.
Los dispositivos de carga están presentes en muchos lugares. Por ejemplo, en muchos parkings públicos. Por eso, si vas a reservar parkings en Malaga centro y viajas con un coche eléctrico, asegúrate de que cuentan con una plaza para ellos. Así, mientras duermes, el vehículo quedará cargando y podrás cogerlo por el mañana, listo para ser utilizado. O, si es un punto rápido, tras dar un paseo por la ciudad y tomar algo, podrás dejarlo en una plaza normal con su batería a tope y listo para continuar el viaje o para moverse por los alrededores de la ciudad. De este modo, nos olvidamos de un problema y podemos relajarnos y disfrutar del viaje sabiendo que nuestro coche estará cargado y listo para ser usado durante todo el tiempo que estemos en la ciudad.
Posiblemente, todavía nos quede un cierto tiempo antes de que podamos ver en las carreteras una mayoría de eléctricos. Pero el que se ofrezcan estas facilidades es, sin duda, un gran aliciente para que más y más personas se animen al cambio. En pocos años es de esperar que el precio de los vehículos acabará descendiendo e incluso llegarán a ser más baratos que los de gasolina o diésel si, finalmente, este tipo de motores son sometidos a tasas especiales por su contaminación mientras que los ecológicos reciben las subvenciones.