Dejar el coche por primera vez en el parking low cost del aeropuerto de Oporto ha resultado ser una experiencia sorprendentemente positiva. Para quienes viajan desde el norte de Portugal o el noroeste de España, este aeropuerto se ha convertido en una alternativa cada vez más popular gracias a su amplia oferta de vuelos y tarifas competitivas. En este contexto, la opción del aparcamiento económico se presenta como una solución práctica, segura y asequible para los viajeros que desean utilizar su propio vehículo.
El parking low cost, gestionado oficialmente por el aeropuerto Francisco Sá Carneiro, está ubicado a unos 5-10 minutos caminando de la terminal. Aunque se encuentra algo más alejado que los aparcamientos premium o de corta estancia, su señalización clara y el acceso sencillo facilitan una experiencia sin complicaciones. En esta primera ocasión, el proceso fue ágil: se realizó la reserva online a través de la web del aeropuerto, lo que permitió asegurar plaza y acceder a una tarifa reducida.
Una vez en el recinto, la entrada fue automática mediante lectura de matrícula, sin necesidad de recoger ticket ni interactuar con personal. Esta automatización resultó cómoda y rápida. El aparcamiento, aunque básico en diseño, cuenta con plazas bien delimitadas, cámaras de vigilancia y un entorno controlado, lo que generó confianza desde el primer momento.
La caminata hasta la terminal fue breve y segura, con pasarelas bien indicadas y zonas peatonales protegidas. Aunque no hay servicio de lanzadera, la distancia es perfectamente asumible para viajeros con poco equipaje. En caso de mal tiempo o equipaje voluminoso, puede resultar más práctico dejar primero a los pasajeros en la terminal antes de ir a aparcar.
Durante el viaje, no hubo preocupación por el vehículo. Saber que estaba en un recinto oficial, vigilado y reservado previamente aportó tranquilidad. A la vuelta, la salida del parking fue tan fluida como la entrada: bastó con acercar el coche a la barrera y el sistema reconoció la matrícula, abriendo automáticamente.
En resumen, esta primera experiencia en el Parking Low Cost en Porto ha demostrado que es posible ahorrar en estacionamiento sin renunciar a la seguridad ni a la comodidad. Es una opción especialmente recomendable para viajes de varios días, donde el precio por jornada resulta considerablemente más bajo que en otras alternativas. Sin duda, una elección que se repetirá en futuros desplazamientos.