El granito es una elección habitual en proyectos de construcción y de reforma por sus propiedades mecánicas, su valor estético y su sostenibilidad. Se emplea en suelos y paredes, encimeras, fachadas y otras superficies, siendo un material capaz de proteger y de aislar térmica y acústicamente toda clase de espacios. Con razón, la demanda de granitos en Muros y otros municipios es una constante a lo largo del año.
Las posibilidades del granito permiten lograr un acabado sólido y duradero en el exterior, donde la meteorología y los agentes contaminantes hacen mella en otros materiales. No es casualidad que las pirámides de Giza o la Sagrada Familia de Barcelona se erigieran con esta roca ígnea, mezcla de cuarzo, mica y feldespato alcalino, principalmente.
A su resistencia a la exposición solar y las humedades se suma unas cualidades ornamentales que nada tienen que envidiar al mármol y otras piedras naturales. En acabados flameado, pulido o apomazado, el granito permite decorar fachadas y patios de forma satisfactoria.
En interiores, puede instalarse en baldosas y plaquetas para pavimentar suelos, entradas, baños, etcétera. Su mantenimiento es relativamente fácil, y dada la variedad de granitos disponibles (blanco, gris, verde, etcétera), no es difícil combinarlo con la madera, el metal o los textiles de la vivienda.
De forma más puntual, el granito es una elección acertada en chimeneas, columnas, bancos, fuentes u obras escultóricas. Recibe usos tanto ornamentales como estructurales, y su vida útil es casi ilimitada, con un mantenimiento mínimo que se limita al sellado anual o bianual.
Por último, el granito está de plena actualidad por su origen natural y procesamiento sin químicos nocivos para el medio ambiente. Apostar por esta roca es hacerlo por un material eco-friendly, con una huella de carbono mínima y una reciclabilidad absoluta. Cuando además proviene de canteras próximas a la vivienda, se apoya a las comunidades locales.