¿Cuáles son las D.O. históricas del vino de Galicia y por qué son importantes?

Galicia es tierra de tintos y blancos de innegable calidad. Más allá de la maestría de sus viticultores, su éxito reside en la antigüedad de las principales Denominaciones de Origen del vino autóctono. En comarcas y valles como Salnés, O Ribeiro y Monterrei siguen elaborándose caldos centenarios gracias a la protección y visibilidad que proporcionan las siguientes D.O.

 

Probablemente, la D.O. Rías Baixas es uno de los estándares de calidad más famosos en la viticultura española y europea. Su producción supera los 20 millones de toneladas de litros de vino procedentes de cinco áreas: Salnés, Soutomaior, Condado, O’Rosal y Ribeira de Ulla. Con razón, el albariño pazo baion y de otras subzonas pertenecientes a esta D.O. figura entre los más vendidos del sector.

 

La de Valdeorras es otra D.O. de incuestionable valor para los amantes del vino. Desde su creación en 1945, este estándar ha incrementado su relevancia en el sector, hasta alcanzar una producción de 4 millones de litros de vino en fechas recientes. Sus vides abarcan las cuencas del Xares, el Bibei y el Sil, ríos que agregan un punto de belleza natural al entorno de las bodegas locales.

 

De mayor antigüedad que las anteriores, la Denominación de Origen Ribeiro compite en antigüedad y excelente con las principales D.O del continente europeo. Actualmente, sus niveles de producción alcanzan los 8 millones de litros de vino elaborado con las cepas más diversas: mencía, treixadura, loureira, albariño, torrontés, etc.

 

Reconocida en 1996, la D.O. Ribeira Sacra sorprende por la personalidad y alta calidad de sus caldos tintos y blancos, elaborados con variedades como la uva loudeira, godello o albariño. Para el enoturismo, además las subzonas que ostentan esta D.O. (Chantada, Ribeiras do Miño, Amandi, Ribeiras do Sil y Quiroga-Bibei) poseen un atractivo singular.

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