¿Quién no se ha quedado alguna vez fuera de casa, con las llaves dentro, o con la cerradura atascada? Es una situación frustrante, que puede arruinarte el día (o la noche). Pero no te preocupes, hay solución. Si necesitas “abrir puerta Santiago”, existen diferentes métodos, desde los más sencillos hasta los más sofisticados, para solucionar este tipo de imprevistos.
Lo primero que debes hacer es mantener la calma. Entrar en pánico no te ayudará a abrir la puerta, y puede empeorar la situación. Respira hondo, relájate, y piensa con claridad. Si tienes un teléfono móvil a mano, puedes llamar a un familiar, a un amigo o a un vecino, para ver si tienen una copia de tus llaves. Si no es así, puedes intentar abrir la puerta tú mismo, utilizando alguno de los métodos que te explicaremos a continuación.
Uno de los métodos más sencillos, y que suele funcionar con puertas que no están cerradas con llave, es utilizar una tarjeta de crédito o una radiografía. Se trata de introducir la tarjeta entre el marco de la puerta y el resbalón, y deslizarla hacia arriba y hacia abajo, mientras se empuja la puerta. Es importante que la tarjeta sea flexible y resistente, para que no se rompa. Si no tienes una tarjeta de crédito, puedes utilizar una radiografía, que es más fina y flexible. Este método requiere un poco de práctica, pero con paciencia y habilidad, puedes conseguir abrir la puerta.
Si la puerta está cerrada con llave, la cosa se complica. Puedes intentar utilizar una ganzúa, que es una herramienta especial para abrir cerraduras. Pero este método requiere mucha práctica y habilidad, y no es recomendable si no tienes experiencia. Además, puedes dañar la cerradura si no lo haces correctamente. Si no te atreves a utilizar una ganzúa, puedes intentar desmontar la cerradura, utilizando un destornillador o una llave inglesa. Pero este método solo es recomendable si tienes conocimientos de cerrajería, ya que puedes dañar la puerta o la cerradura.
Si ninguno de estos métodos funciona, o si no te atreves a intentarlo, lo mejor es llamar a un cerrajero profesional. Ellos tienen las herramientas y los conocimientos necesarios para abrir cualquier tipo de puerta, sin causar daños. Además, te ofrecerán un servicio rápido y eficiente, para que puedas volver a entrar en tu casa lo antes posible. Aunque te cueste un poco más de dinero, te ahorrarás tiempo, esfuerzo y posibles disgustos.
Existen diferentes tipos de cerrajeros: los cerrajeros 24 horas, que ofrecen servicio las 24 horas del día, los 365 días del año, y los cerrajeros de urgencia, que acuden a tu domicilio en un plazo de tiempo muy corto. Elige el que mejor se adapte a tus necesidades. Antes de contratar a un cerrajero, pídele un presupuesto detallado, para evitar sorpresas desagradables. Y asegúrate de que sea un profesional cualificado y con experiencia.
Para evitar este tipo de situaciones, es recomendable tomar algunas precauciones. Por ejemplo, puedes dejar una copia de tus llaves a un familiar o a un amigo de confianza. También puedes instalar una cerradura de seguridad, que sea más difícil de abrir. Y, por supuesto, asegúrate de no dejarte las llaves dentro de casa. Parece obvio, pero es un error muy común. Un poco de prevención puede ahorrarte muchos problemas.